Cine Club

Fernando Ganzo y José Luis Torrelavega fundaron en octubre de 2011 el Cine Club de la Filmoteca de Cantabria, siendo los presentadores y organizadores del mismo hasta mayo de 2012. A partir de Octubre de 2013, en su segundo año, José Luis Torrelavega pasó a dirigirlo y presentarlo en solitario. Se celebra (exceptuando esporádicas sesiones especiales) cada sábado a las 17:00, menos las películas de gran duración, que suelen empezar a las 16:30 previo aviso a los espectadores. Tiene tres objetivos: 

1) El análisis textual e histórico de las películas seleccionadas.

2) La invitación a participar en sus sesiones a personalidades cinematográficas de relevancia, desde Pablo Llorca (que ha presentado todas sus últimas películas en el Cine Club) a Luciano Berriatúa, uno de los historiadores y restauradores más importantes del mundo y posiblemente el mayor experto en la obra de F.W. Murnau, pasando por Miguel Marías, Gonzalo García Pelayo, Santos Zunzunegui, Paulino Viota, Álvaro Arroba o el pianista Javier Pérez de Azpeitia, entre otros. Con este último se contó para desarrollar las sesiones dedicadas a las películas mudas de Fritz Lang y Georg Wilhelm Pabst, para las que preparó la música siguiendo exigentes criterios filológicos que se explicaron a los espectadores tras la proyección e interpretación.

3) La actividad más relevante es la publicación de amplias fichas semanales en las que se recuperan textos cinematográficos de importancia, descatalogados o inéditos en español. Entre 2011 y 2014 se han publicado más de 130 extensas fichas, traduciendo escritos inéditos en nuestro país de Bernard Eisenschitz, Chris Fujiwara, Jacques Lourcelles, Serge Daney, Michel Mourlet, André S. Labarthe o Jean-Luc Godard, entre muchos otros, y se están rescatando páginas imprescindibles pero descatalogadas, por ejemplo las escritas por André Bazin, François Truffaut o José Luis Guarner. Aunque el primer objetivo ha sido siempre la organización de presentaciones, debates y amplios comentarios de las películas (en la tradición de los grandes cine clubs del pasado), también es muy necesario acercar al público los ejemplos más relevantes del ejercicio de la crítica escrita, que son también un ejemplo de creatividad cinematográfica que debe ser conocido y apreciado por cualquier aficionado. La selección de películas del Cine Club se ha adaptado siempre a la  ejemplar programación de la propia Filmoteca, lo que ofrece no sólo la oportunidad de ir haciendo un repaso equilibrado por la historia del cine sino también el comentario de películas de estreno con cierta relevancia que pueden ser afrontadas de manera casi virginal. Creemos que así se ha contribuido además a que el público de Cantabria descubra obras básicas, a veces por desgracia muy poco difundidas en la pantalla grande. Así mismo, desde el cine club se ha hecho regularmente una selección y presentación de los trabajos de los nuevos cineastas cántabros que consideramos más talentosos y originales, proyectando trabajos de Rubén García, Julius Richard, Cecilia Álvarez de Soto o Elías León Siminiani y contando con su presencia.

 

Entrevista a José Luis Torrelavega y Fernando Ganzo (Cine Club de la Filmoteca de Santander).

http://www.alnortedelnorte.es/post/entrevista-a-jose-luis-torrelavega-y-fernando-ganzo/

Facebook del Cine Club: https://www.facebook.com/filmotecadecantabria.nv?fref=ts



EL CURSO 2018-2019 COMENZARÁ EN BREVE.

MATRÍCULAS YA ABIERTAS EN LA TAQUILLA DE LA FILMOTECA.

FILMOTECA DE CANTABRIA; CURSO DE PAULINO VIOTA, TEMPORADA 2018 

El cine, y para esto es lo mismo que sea arte, artesanía o industria, está, obviamente, por su propia naturaleza de reproductor del mundo físico, “condenado” a la fascinación por los cuerpos, por su belleza o su fealdad, por su singularidad. En el cine, a las almas hay que llegar por medio de los cuerpos, que son su expresión animada, no por las palabras, como en la literatura. Jean Mitry ha sintetizado esto genialmente: La novela es un relato que se organiza en mundo, la película es un mundo que se organiza en relato.Y Tag Gallagher añade, en su libro sobre Roberto Rossellini: Lo que es casi imposible en literatura –hacer la experiencia prácticamente directa de otra persona- es la esencia del cine. Consciente o instintivamente, es lo mismo, los cineastas, desde el principio, y los mejores con más intensidad, desarrollaron su actividad en gran medida en torno a la belleza femenina y a la expresión en gestos y actitudes de las consecuencias que genera. Un arte erótico de manera inevitable, fatal; hasta el punto de que se podría hacer una Historia del cine que tuviera como columna vertebral los avatares de la belleza femenina. A eso nos aplicamos en nuestro curso de la temporada pasada (2017-18), pero la materia nos desbordó. En la presentación que hicimos entonces, decíamos que la película arquetípica que mejor definía nuestro propósito era Duelo al sol (Duel in the Sun, King Vidor, 1945). Pues bien, ¡ni siquiera llegamos a abordar esta obra que considerábamos ejemplar! Ésta y otras muchas películas y cineastas quedaron fuera, por falta de tiempo, de lo que podríamos llamar nuestra historia del cine a través de las pasiones amorosas. En aquel escrito se incluía una lista aproximada de personajes y actrices que podrían ser objeto de nuestra atención; era ésta: Femmes fatales, hijas de Lilith (esposa de Adán y amante de Satanás, que fue encarnada cautivadoramente en cine por Jean Seberg, quien había debutado en una también arrebatadora Juana de Arco, muchacha fatal a lo divino); encarnadas por actrices como Theda Bara (anagrama de Death Arab, y para quien se inventó el término vamp); Mae West (guionista de sus películas, en las que puso en solfa ese mito de la devoradora de hombres); Blanche Sweet, la Judith de Betulia de Griffith); Pola Negri (la Carmen de Lubitsch; Edna Purviance había sido la de Chaplin, Maruschka Detmers fue la de Godard ¡y hasta hubo una de Saura!; y la Carmen más inteligente: Imperio Argentina); Marlene Dietrich (la Concha Pérez de Pierre Louÿs, como antes lo había sido Conchita Montenegro, vaso de insigne devoción, y luego lo fueron Brigitte Bardot y Ángela Molina); Greta Garbo (que fue una Mata Hari más bien sosa, muy diferente de la de Jeanne Moreau); Louise Broks (que encarnó a la más lograda de las mujeres fatales, la Lulú de Wedekin y luego de Alban Berg); Barbara Stanwyck; Bette Davis; Jean Harlow (cuya muerte a los 26 años la eternizó en la belleza, como sucedió más tarde con Marilyn Monroe); Hedy Lamarr (que vivió el primer acto sexual en la pantalla, encarnó a Dalila y luego inventó la frecuencia modulada); Rita Hayworth (que fue Carmen y Salomé, una Salomé hollywoodiense ¡que quiso salvar al Bautista!, y después se casó con un destructor de mitos, Orson Welles), o Lana Turner. No sabemos si el curso dará para tanto.

Pues no, claro, no dio para tanto. Excepto por la pobre Juana de Arco, casi todas esas mujeres quedaron inéditas, así que disponemos de un amplio corpus para este año. Empezaremos por Carmen.

Y repetimos lo que decimos siempre: cualquiera que esté interesado, aunque no haya asistido al curso del año pasado, puede apuntarse a éste, pues, en caso de ser necesario referirnos a materias ya tratadas en estos cursos, haremos una recapitulación de lo ya dado. Además, como las explicaciones van precedidas de las películas o las secuencias de las que se trata, no se supone a los asistentes ningún conocimiento previo de los materiales objeto de estudio o de las ideas planteadas.

Al igual que en años anteriores, las clases serán los miércoles, de 19:30 a 21:30, aunque esto se podría modificar sobre la marcha, si lo decidimos entre todos. Comenzaremos el 17 de Octubre, para disponer de diez sesiones antes de Navidades. Ésa será la primera parte del curso. Para la que ya está abierta la matrícula con un coste de 25 €.

FILMOTECA DE CANTABRIA
CINE CLUB # 277
Sábado 15 de Diciembre de 2018, 16:30h.

HUBO UNA LUNA DE MIEL/ONCE UPON A HONEYMOON (Leo McCarey, 1942)

Y es que, si ya la primera imagen de Once Upon a Honeymoon le deja a uno atónito -y no la describo para no privar de la sorpresa a quien no la haya visto o no la recuerde-, al caer en su fecha de estreno -1942- uno cree estar sufriendo alucinaciones. Porque Once Upon a Honeymoon es un alegato en toda regla, desde la particular perspectiva de McCarey, contra Adolf Hitler y, por extensión, sus cómplices activos o pasivos. Si se tiene en cuenta, para colmo, que sin duda fue concebida y escrita, y probablemente hasta realizada, antes de que los Estados Unidos entrasen en la contienda -al ser atacado Pearl Harbor por Japón el 7 de diciembre de 1941-, como es fácil deducir de la actitud ambigua de sus tres principales personajes americanos, tanto los dos protagonistas – de clara ascendencia irlandesa, O’Toole y O’Hara- como el agente doble (si no triple) Gaston Leblanc (Albert Dekker, que pasa por francés pero es un alemán nacionalizado estadounidense, infiltrado por los nazis pero que ha tomado partido por la democracia), el estupor ante la militante postura prointervencionista de McCarey, que era minoritaria en Estados Unidos, no hace sino crecer, y tal vez contribuya a explicar las causas del fracaso en taquilla de la película, que sucede íntegramente en Europa, remontándose a 1938 y la anexión de Austria al Tercer Reich, para seguir con la ocupación de Checoslovaquia, la invasión de Polonia (que desencadenó la Segunda Guerra Mundial), la toma de Noruega con la complicidad de Quisling, los ataques aéreos a Inglaterra y la toma de París por los alemanes.
(Miguel Marías)